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Arroz seco con coliflor

19

03 2020

Conejo con cebolla, pato con aceitunas, guisado de pescado… todos estos deliciosos platos tienen una cosa en común: sus ricas y sustanciosas salsas conseguidas gracias a un buen sofrito.

Si no tenemos problemas de conciencia a la hora de hacer barquitos con el pan, probablemente no contemos con el ingrediente base para preparar este plato, que no es otro que la salsa sobrante de un pollo guisado en el que había una buena dosis de cebolla.

Por poca salsa restante, nos servirá para dar un buen toque de sabor, dado que viene a ser como un caldo concentrado igualándola a un buen fondo, con la ventaja de que nos ahorra tener que hacer el sofrito.

Tirando del cajón de verduras, incluso con algún trozo de la carne del guisado, redondearemos este plato para 4 personas.

Ingredientes

  • 1 taza de salsa (si fuera menos, compensar con agua o caldo)
  • 2 ramilletes de coliflor
  • 1 taza de agua
  • 1 taza de arroz
  • Sal

En un cazo, ponemos a hervir la taza de agua.

Disponemos la salsa en una greixonera o paellera a fuego medio.

Cuando empiece a borbotear la salsa, corregimos de sal en caso de que sea necesario y tiramos el arroz. Removemos bien hasta que los granos queden completamente humedecidos.

Lavamos bien los dos ramilletes de coliflor (con el tronco cortado al ras) y los fragmentamos en flores de tamaño medio con los dedos. Los agregamos a la greixonera y volvemos a remover.

Cuando el agua ya hierva, la vertemos sobre el arroz, sacudimos la greixonera para repartir bien todos los elementos y avivamos el fuego hasta que rompa a hervir, cuando volveremos a bajar la llama al mínimo.

En ese momento, en caso de tener, agregamos los trozos de pollo o carne.

Pasados 20 minutos o cuando el arroz esté en su punto, apagamos el fuego, cubrimos con una tapadera y dejamos reposar durante 5 minutos antes de servir.

Estos arroces suelen ganar de un día para otro y si, sobre todo, en vez de con el microondas lo sofreímos con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra previamente aromatizado con unos ajos fileteados y una ramita de romero.

Pimientos rellenos de arroz

04

07 2019

Uno de los retos cuando elaboramos un arroz es evitar que se pase, lo cual es más complicado en el caso de que el arroz sea caldoso: lo más probable es que cuando vayamos a repetir ya acuse el exceso de cocción y se haya bebido el caldo.

Así, si hemos sido demasiado generosos con la regla del ‘y un puñadito de regalo’, conviene colar en cuanto sea posible el arroz. Una vez hecha esta operación, podemos congelar el líquido que nos podrá servir de base para un arroz seco o unas sopas y con el arroz con sus correspondientes tropezones -en caso de que sea ciego- optaremos por rellenar unos pimientos inspirándonos en una receta tradicional turca.

En este caso la base es un arroz de pescado con tirabeques, espárragos y alcachofas, del que habían sobrado unas tres tazas generosas ya escurrido.

Ingredientes:

  • 3 tazas de restos de arroz de pescado
  • 3 pimientos rojos medianos
  • Una cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 tacita de perejil fresco
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • Una pizca de sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para elaborarlo, en primer lugar precalentamos el horno a 180º, lavamos tres pimientos rojos medianos y les cortamos el ‘sombrero’. Descartamos el tallo verde y las semillas salvando la carne del pimiento, la cual troceamos a daditos.

Los rehogamos en una sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego moderado junto a la cebolla previamente pelada y cortada a medias lunas y una pizca de sal.

Cuando estén bien pochados, añadimos el diente de ajo pelado y picado y cuando éste empiece a tomar color, retiramos del fuego e introducimos en un lebrillo junto con el arroz, el perejil picado y el comino molido.

Embadurnamos una fuente apta para horno con aceite de oliva y procedemos a rellenar los pimentos con ayuda de una cuchara, procurando que quede la mezcla bien prieta.

Introducimos en el horno durante unos 50 minutos y servimos caliente bien como entrante, bien acomplañado de una buena ensalada.