Entrada etiquetada ‘receta de aprovechamiento’

Frit de troncos de alcachofa

07

11 2019

Ahora que ya volvemos a estar en temporada de alcachofas, no puedo evitar pensar en todos aquellos en que la menosprecian por el hecho de que, una vez limpias, se quedan en nada.

Es cierto que se desechan varias capas de hojas exteriores y, según la elaboración, el tronco se corta al ras dando esa impresión.

Precisamente, con esos troncos podemos preparar un gustoso frit que podríamos calificar de cocina rápida sana.

Ingredientes para 4 personas
  • Troncos de alcachofa (10 aproximadamente)
  • 2 manojos de sofrit (cebolla tierna)
  • 1/2 pimiento rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla
  • 2 cucharadas de hojas de hinojo fresco
  • sal
  • pimienta
  • Aceite oliva virgen extra

En primer lugar, retiramos la capa exterior de los troncos de la alcachofa, eliminando así la zona más fibrosa. Si son muy gruesos los cortamos por la mitad a lo largo y a su vez en rodajas. Ponemos en remojo con una ramita de perejil fresco para que no se ennegrezcan.

Lavamos el pimiento, cortamos por la mitad y lavamos para retirar las semillas y vetas. Troceamos en cubitos.

Sentamos una greixonera sobre fuego suave con tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra, los dientes de ajo -sin pelar per habiéndoles practicado un golpecito para fisurar la piel-, los aritos de guindilla y el pimiento. No descuidamos y vamos removiendo de tanto en tanto.

Cuando el pimiento empiece a perder tersura, agregamos los troncos de alcachofa previamente escurridos, salpimentamos y tapamos la cazuela para que rehoguen un poco más rápido.

Entre tanto, cortamos el pedúnculo de los sofritos, retiramos la capa exterior, lavamos bajo el grifo y cortamos en aros anchos.

Cuando la alcachofa esté tierna, añadimos los sofritos y las hojas de hinojo. Mezclamos bien el contenido de la greixonera, apagamos el fuego y dejamos reposar 5 minutos con la tapadera puesta.

Servimos como entrante, como guarnición de una carne o pescado o simplemente acompañado de un huevo poché.

Duquesas de patata con queso

31

10 2019

Pocas cosas son tan sencillas pero tan deliciosas como un buen puré de patata casero. Es cierto que para muchos no merece la pena el trabajo que lleva hervir las patatas y pasarlas por el pasapurés o machacarlas a mano, y optan por comprar los sobres de copos de patata deshidratada que permiten servirlo en tan solo cinco minutos.
Tanto si se trata de puré de patata casero como precocinado, podemos preparar estas sencillas duquesas de patata con queso y aromáticas o especias al gusto, que tanto servirá de acompañamiento para cualquier otro plato, ya sea una sopa o una carne a la plancha o bien como quita hambre.
Para elaborarlas, podemos aprovechar tanto esos cantos de queso que a
veces quedan por la nevera y que ya han endurecido un poco, como queso
rallado del que solemos comprar para aderezar los platos de pasta y que, si no se consume a medio plazo, se puede echar inevitablemente a perder.

  • 250g de puré de patata (se presupone ya condimentado con mantequilla, sal, pimienta y nuez moscada)
  • 75g de queso rallado
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de mejorana
  • 1 cucharadita de cominos en grano
  • 1 huevo

Para elaborarlas, en primer lugar, precalentamos el horno a 180º.

En un lebrillo, introducimos el puré de patata, el queso, las aromáticas y los cominos (mejor si los machacamos previamente en el mortero) y mezclamos concienzudamente con ayuda de un tenedor de madera o cuchara. Corregimos de sal si fuera necesario.

Batimos el huevo bien y lo agregamos a la masa de patata, mezclamos a conciencia.

En una bandeja colocamos una hoja de papel de horno o esterilla de silicona y con una cuchara formamos bolitas de masa.

Espolvoreamos con la selección de aromáticas y especias y horneamos durante unos 30 minutos o hasta que estén las duquesas bien doradas.

Se pueden servir templadas, recién horneadas o bien prepararlas con antelación y darles un breve golpe de calor en el horno antes de comer, si bien a temperatura ambiente también resultan muy buenas como tentempié.

Tortilla con un toque de tumbet

08

08 2019

Un buen tumbet es tan delicioso que hace poco frecuente sobre nada sobras en el recipiente tras una comida, pero podría pasar que quede la cucharada ‘de la vergüenza’, es decir cierta cantidad, pero ni siquiera para una ración para el día seguiente.

Por el contrario sí que nos daría como para dar un aire distinto a una tortilla de patatas clásica.

Lo primero que haremos, es valorar la cantidad de tumbet sobrante para equilibrar la proporción de patata que hemos de añadir para la tortilla, así que la cantidad de patata variará según haya más o menos entre nuestras sobras de tumbet.

Para una tortilla de 4 huevos:

  • 4 huevos
  • 1 patata mediana
  • 1 taza de tumbet con todos sus jugos
  • 2 dientes de ajo
  • Mejorana
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, pelamos la patata y la cortamos a rodajas al igual que hacemos para el tumbet. Las ponemos a remojo en un lebrillo para que liberen el almidón.

Sentamos una sartén al fuego con abundante aceite de oliva y los dos dientes de ajo sin pelar, pero a los que habremos practicado un golpecito sobre la tabla con el fin de quebrar la piel.

Mientras el aceite se calienta, escurrimos las patatas y las salamos. Cuando el aceite esté caliente -sin que llegue a humear- introducimos las patatas y dejamos freir hasta que estén hechas, pero antes de que se doren. Extraemos del aceite y dejamos en el escurridor hasta que se templen.

Entre tanto, en un lebrillo batimos enérgicamente los huevos con la ayuda de un tenedor de madera. Una vez estén bien emulsionados, agregamos la patata y los restos de tumbet aprovechando hasta la última gota de salsa de tomate y los jugos que suelen desprender berenjenas y pimientos fritos. Corregimos de sal y espolvoreamos con mejorana.

Con el mismo tenedor, mezclamos sin pizca de miramientos para conseguir que todos los ingredientes se integren al máximo.
Colocamos una sartén a fuego vivo y regamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, vertemos la mezcla. Si fuera necesario, bajamos un poco la temperatura del fogón y cuajamos por ambos lados.

Vinagreta de yogur y cebollino

25

07 2019

Aunque parezca poco probable, a veces nos puede sobrar un poco de yogur natural (o griego), sobre todo si hemos caído en la tentación de comprar
un tarro de un cuarto de litro o, simplemente, porque nos hemos hartado a falta de dos cucharadas.

Con esa pequeña cantidad, podemos elaborar un sano, fresco y original aderezo para nuestras ensaladas o incluso utilizarlo para condimentar unas pechugas de pollo o unas albóndigas estilo moruno.
En todos los casos, las hierbas aromáticas serán nuestras mejores aliadas, sobre todo si las utilizamos en fresco.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de yogur
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • El zumo de medio limón
  • 4 hebras de cebollino fresco
  • Sal
  • Pimienta negra

Para la vinagreta con la que hemos acompañado una ensalada de rúcola, simplemente habrá que emulsionar el yogur con el aceite de oliva virgen extra, el zumo de medio limón, el cebollino cortado en aritos, sal y pimienta.

Aliñaremos la ensalada justo antes de sentarnos a la mesa o bien la serviremos en salsera para que cada comensal se la aliñe según su gusto.

En vez de cebollino también se pueden utilizar otras aromáticas como la albahaca, la hierbabuena o el cilantro, siendo estas dos últimas opciones ideales si queremos utilizar esta salsa de yogur para aderezar unas albóndigas o pinchitos adobados, por ejemplo con Ras-el- Hanout o con un poco de comino molido.

Para darle un toque más original, también se pueden añadir frutos secos picaditos, como unas nueces, o frutas deshidratadas, como unos orejones, también cortados menudos, que aportarán matices dulces y ácidos a nuestra vinagreta, la cual podremos servir como dip acompañada por zanahoria, apio cortado en juliana o unos nachos, reduciendo un poco la cantidad de limón y aceite para conseguir una textura más espesa.

Ese culito de yogur también nos será muy útil a la hora de aportar cremosidad a sopas o cremas, sustituyendo a la tan calórica nata. Eso sí, añadida directamente en el plato o en la cazuela apartada del fuego para que no se corte y forme grumos. Con este pequeño gesto, nuestras cremas de calabaza o zanahoria serán más gustosas y suaves. Es el mismo resultado que se obtiene si lo empleamos como es costumbre en la cocina de países del este, en la que es tradicional acompañar sopas a base de caldo con patata y otras hortalizas cortadas en cubitos con una generosa cucharada de crema agria o smetana, similares al yogur.

Pimientos rellenos de arroz

04

07 2019

Uno de los retos cuando elaboramos un arroz es evitar que se pase, lo cual es más complicado en el caso de que el arroz sea caldoso: lo más probable es que cuando vayamos a repetir ya acuse el exceso de cocción y se haya bebido el caldo.

Así, si hemos sido demasiado generosos con la regla del ‘y un puñadito de regalo’, conviene colar en cuanto sea posible el arroz. Una vez hecha esta operación, podemos congelar el líquido que nos podrá servir de base para un arroz seco o unas sopas y con el arroz con sus correspondientes tropezones -en caso de que sea ciego- optaremos por rellenar unos pimientos inspirándonos en una receta tradicional turca.

En este caso la base es un arroz de pescado con tirabeques, espárragos y alcachofas, del que habían sobrado unas tres tazas generosas ya escurrido.

Ingredientes:

  • 3 tazas de restos de arroz de pescado
  • 3 pimientos rojos medianos
  • Una cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 tacita de perejil fresco
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • Una pizca de sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para elaborarlo, en primer lugar precalentamos el horno a 180º, lavamos tres pimientos rojos medianos y les cortamos el ‘sombrero’. Descartamos el tallo verde y las semillas salvando la carne del pimiento, la cual troceamos a daditos.

Los rehogamos en una sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego moderado junto a la cebolla previamente pelada y cortada a medias lunas y una pizca de sal.

Cuando estén bien pochados, añadimos el diente de ajo pelado y picado y cuando éste empiece a tomar color, retiramos del fuego e introducimos en un lebrillo junto con el arroz, el perejil picado y el comino molido.

Embadurnamos una fuente apta para horno con aceite de oliva y procedemos a rellenar los pimentos con ayuda de una cuchara, procurando que quede la mezcla bien prieta.

Introducimos en el horno durante unos 50 minutos y servimos caliente bien como entrante, bien acomplañado de una buena ensalada.