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Vinagreta de yogur y cebollino

Aunque parezca poco probable, a veces nos puede sobrar un poco de yogur natural (o griego), sobre todo si hemos caído en la tentación de comprar
un tarro de un cuarto de litro o, simplemente, porque nos hemos hartado a falta de dos cucharadas.

Con esa pequeña cantidad, podemos elaborar un sano, fresco y original aderezo para nuestras ensaladas o incluso utilizarlo para condimentar unas pechugas de pollo o unas albóndigas estilo moruno.
En todos los casos, las hierbas aromáticas serán nuestras mejores aliadas, sobre todo si las utilizamos en fresco.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de yogur
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • El zumo de medio limón
  • 4 hebras de cebollino fresco
  • Sal
  • Pimienta negra

Para la vinagreta con la que hemos acompañado una ensalada de rúcola, simplemente habrá que emulsionar el yogur con el aceite de oliva virgen extra, el zumo de medio limón, el cebollino cortado en aritos, sal y pimienta.

Aliñaremos la ensalada justo antes de sentarnos a la mesa o bien la serviremos en salsera para que cada comensal se la aliñe según su gusto.

En vez de cebollino también se pueden utilizar otras aromáticas como la albahaca, la hierbabuena o el cilantro, siendo estas dos últimas opciones ideales si queremos utilizar esta salsa de yogur para aderezar unas albóndigas o pinchitos adobados, por ejemplo con Ras-el- Hanout o con un poco de comino molido.

Para darle un toque más original, también se pueden añadir frutos secos picaditos, como unas nueces, o frutas deshidratadas, como unos orejones, también cortados menudos, que aportarán matices dulces y ácidos a nuestra vinagreta, la cual podremos servir como dip acompañada por zanahoria, apio cortado en juliana o unos nachos, reduciendo un poco la cantidad de limón y aceite para conseguir una textura más espesa.

Ese culito de yogur también nos será muy útil a la hora de aportar cremosidad a sopas o cremas, sustituyendo a la tan calórica nata. Eso sí, añadida directamente en el plato o en la cazuela apartada del fuego para que no se corte y forme grumos. Con este pequeño gesto, nuestras cremas de calabaza o zanahoria serán más gustosas y suaves. Es el mismo resultado que se obtiene si lo empleamos como es costumbre en la cocina de países del este, en la que es tradicional acompañar sopas a base de caldo con patata y otras hortalizas cortadas en cubitos con una generosa cucharada de crema agria o smetana, similares al yogur.

25

07 2019

Rosquilletas con semillas

Los cocinillas con más rodaje a la hora de preparar sus cocas de trempó, de pimientos o verdura, conocen a la perfección la cantidad de masa que han de preparar en función de la medida de la lata que van a utilizar para hornearla. Ya se sabe, la experiencia es un grado.

El caso es que el resto, por una cosa o por otra, en más de una ocasión nos hemos encontrado con que nos sobra un buen trocito de masa con el que con un excedente de ‘relleno’ podremos confeccionar una siempre divertida mini coca.

Pero otra buena opción es preparar unas sencillas rosquilletas -picolines, rosquillas, grisinis, panecitos… ¡tantos nombres como lugares!- con los que acompañar queso, unos boquerones o sencillamente matar
el hambre antes de comer.

En esta ocasión, para darles un toque especial, les añadimos sésamo, semillas de lino, pipas de girasol y calabaza, pero también queda delicioso agregando hierbas aromáticas.

Para elaborarlos, sencillamente extendemos la masa con un rodillo y espolvoreamos con las semillas. Doblamos por la mitad y damos una nueva pasada con el rodillo.

A partir de ahí, cortamos la masa a tiras con la ayuda de un cuchillo y formamos aros con ellos al tiempo que los retorcemos un poco o simplemente los dejamos en forma o de bastón.

Los colocamos en una bandeja engrasada con aceite de oliva virgen extra o manteca de la misma manera que haríamos con la coca, y los horneamos a unos 190º o hasta que estén bien tostaditos.

¡Sencillos y tan ricos que a partir de ahora será difícil no hacer un poco de masa de más expresamente!

18

07 2019

Dip de salmón y pepinillos agridulces

Pescados a la plancha o al vapor, en ausencia de salsa no son muy apetecibles de un día para otro, ya que el proceso de recalentado no hace más que resecarlo y hacerlo menos gustoso.

De modo que, si no hemos calculado bien las cantidades y nos ha sobrado un buen pedazo de pescado, lo mejor es optar por su consumo en frío.

Desmenuzado en una ensalada o bien preparando una crema que tanto nos puede servir para sencillamente dipear como aperitivo o incluso como entrante rellenando unas barquitas de endivia o unos huevos hervidos.

Ingredientes:

  • 50 gramos de Salmón a la plancha o al vapor
  • 1/2 pepinillo agridulce grande
  • 1/2 cebolla tierna, incluído el tallo verde
  • 3 cucharadas generosas de yogur griego
  • El zumo de medio limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
  • Eneldo
  • Pimienta cayena en polvo (opcional)

Comenzamos retirando las posibles espinas y restos de piel que pudiera tener el salmón.

A continuación, disponemos el pescado en un bol desmenuzándolo bastamente con los dedos o bien con la ayuda de un tenedor. Picamos bien menudos unos pepinillos estilo alemán y una cebollita tierna (si no tenemos, podemos sustituirla por un cuarto de cebolla fresca o bien una cucharada de cebolla frita).

Salpimentamos, espolvoreamos generosamente con eneldo y pimienta cayena molida. Regamos con el zumo de medio limón, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y, por último, añadimos yogur griego o queso blanco batido en función de que deseemos una textura más o menos espesa. Mezclamos bien con un tenedor hasta que todos los ingredientes estén integrados y ya estará lista para comer sobre una tostada o mojando directamente del bol con unos triángulos de maíz.

16

05 2019