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Escudella de garbanzos y calabacín

De todos es sabido que, cuando preparamos un hervido, gran parte de la sustancia y vitaminas de los ingredientes queda en el agua, así que ¿por qué no reutilizarla?

Un hervido básico de patata, zanahoria, col, judías verdes y pollo nos regalará un caldo base con el que preparar un reconfortante potaje de garbanzos al que añadiremos calabacín.

Ingredientes para 4 personas
  • 1l de caldo de hervido
  • 400g de garbanzos cocidos
  • 1 calabacín
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 2 huevos duros
  • 1 hoja de laurel
  • Tomillo
  • Sal

Para prepararlo, empezaremos eliminar los extremos de un calabacín, el cual cortaremos primero en cuatro cuartos y luego en rodajas de unos tres milímetros. Espolvoreamos con sal y dejamos en un colador para que suelten el agua amarga. Pelamos y picamos una cebolla, la cual sofreiremos en una cazuela con una cucharada de generosa aceite de oliva virgen extra. Mientras se pocha, pelamos una zanahoria, la cortamos primero por la mitad y luego a rodajitas finas. La agregamos a la cebolla junto al calabacín, que habremos enjuagado y escurrido bien. Añadimos 400g de garbanzos cocidos, una hoja de laurel, tomillo, sal y 1 litro de caldo del hervido.

Dejamos cocer a fuego lento durante una hora aproximadamente, tiempo en el cual preparamos un huevo duro por cada dos comensales.

Pasado ese tiempo y con los huevos ya pelados, ya podremos servir la escudella, que acompañaremos por medio huevo duro por persona.

Timbal de pollo con salsa de tomate

Para el que tiene la olla siempre en marcha para hacer caldo se le puede hacer difícil dar a basto para comer las tan socorridas croquetas, eso sin contar con que, no nos engañemos, llevan un trabajo que es mejor hacer de mes en mes por lo engorroso que puede llegar a resultar, sobre todo si a uno le gustan las croquetas melosas.

Ideal para salir del paso es este timbal, que combina las mollas que habremos extraído de las carcasas utilizadas para el caldo, con un puré de patata bien condimentado y con una salsa de tomate casera para aportar jugosidad al plato.

Ingredientes para 4 personas
  • 100g de mollas de pollo
  • 1 lata de tomates enteros o 5 tomates de pera frescos
  • 3 dientes de ajo
  • 3 patatas medianas hervidas
  • 25g de mantequilla
  • Sal
  • pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, procedemos a preparar la salsa de tomate para lo que sofreímos una lata de tomates enteros pelados en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Mientras va sofriendo, aprovechamos para trocearlos con la ayuda de una cuchara de madera. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 25 minutos. Pasamos por el pasapurés.

Tras una larga cocción el pollo ya no es tan sabroso, así que tras picar a cuchillo las mollas, lo avivaremos un poco pasándolo por la sartén. Así, pondremos una cucharada de aceite a calentar en la sartén junto con el ajo pelado y picado.

Cuando empiece a tomar un tono color caramelo, agregamos el pollo picado y lo salteamos hasta que empiece a dorarse y reservamos.

En un lebrillo, chafamos con ayuda de un tenedor -o pasamos por el pasapurés con el tamiz de agujero más grande- la patata hervida y pelada (para que resulte más sencillo mejor si aún está templada)

Condimentamos con la mantequilla, sal, pimienta negra y nuez moscada en polvo. Agregamos el pollo sofrito y mezclamos bien.

Colocamos en el plato y servimos con la salsa de tomate aparte para que cada comensal se sirva a voluntad.

03

10 2019