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Mousse de fresas con crumble de chocolate

02

04 2020

Estos días es imposible salir de la frutería sin una cajita de fresas, ya que estamos en plena temporada y se convierten en postre de lujo tan solo aliñándolas con un chorrito de vinagre o zumo de naranja y algo de azúcar.

¿Cuántas veces nos encontramos en la nevera ese culito de ese zumo que han segregado con algunos trozos de fresa ya un poco pocha que no dan para una ración?

Se pueden pescar esos trozos de fruta y comérsela acompañando un yogur o acabar con ellas de pie frente a la nevera cuando acucia ese hambre de media tarde, pero también podemos convertirlas en un nuevo postre como esta mousse.

Ingredientes para 4 vasitos
  • 130g de fresas con media taza de sus jugos
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1/2 vaina de vainilla
  • 200g de nata para montar
  • 50g de harina
  • 50g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 65g de cacao en polvo
  • 35g de azúcar moreno
  • 35 de azúcar
  • 50g de cacahuetes tostados

Trituramos en la batidora de brazo las fresas con su zumo.

Vertemos en un cazo junto a las dos cucharadas de azúcar y la pulpa de la vaina de vainilla y sentamos a fuego medio.

Cuando rompa a hervir, apartamos del fuego y tamizamos para descartar las semillitas de la fresa. Dejamos enfriar por completo.

Montamos la nata bien fría hasta que forme picos.

A continuación añadir poco a poco el jarabe de fresa mientras con una lengua mezclamos con movimientos envolventes para evitar que la nata pierda aire.

Repartimos la mousse en los vasitos y refrigeramos cubiertos para que no absorban olor o sabor.

Para elaborar el crumble, mezclamos en un bol la mantequilla, harina, cacao, azúcar y azúcar moreno, el cacahuete molido y una pizca de sal. Trabajamos con los dedos hasta conseguir algo parecido a unas migas sueltas.

Disponemos un papel de horno sobre una bandeja y extendemos las migas de masa. Horneamos a 180º durante unos 20 minutos y dejamos enfriar.

Antes de servir la mousse, la coronamos con el crumble completamente frío o bien templado con un golpe de horno si preferimos contraste de temperatura.

Arroz seco con coliflor

19

03 2020

Conejo con cebolla, pato con aceitunas, guisado de pescado… todos estos deliciosos platos tienen una cosa en común: sus ricas y sustanciosas salsas conseguidas gracias a un buen sofrito.

Si no tenemos problemas de conciencia a la hora de hacer barquitos con el pan, probablemente no contemos con el ingrediente base para preparar este plato, que no es otro que la salsa sobrante de un pollo guisado en el que había una buena dosis de cebolla.

Por poca salsa restante, nos servirá para dar un buen toque de sabor, dado que viene a ser como un caldo concentrado igualándola a un buen fondo, con la ventaja de que nos ahorra tener que hacer el sofrito.

Tirando del cajón de verduras, incluso con algún trozo de la carne del guisado, redondearemos este plato para 4 personas.

Ingredientes

  • 1 taza de salsa (si fuera menos, compensar con agua o caldo)
  • 2 ramilletes de coliflor
  • 1 taza de agua
  • 1 taza de arroz
  • Sal

En un cazo, ponemos a hervir la taza de agua.

Disponemos la salsa en una greixonera o paellera a fuego medio.

Cuando empiece a borbotear la salsa, corregimos de sal en caso de que sea necesario y tiramos el arroz. Removemos bien hasta que los granos queden completamente humedecidos.

Lavamos bien los dos ramilletes de coliflor (con el tronco cortado al ras) y los fragmentamos en flores de tamaño medio con los dedos. Los agregamos a la greixonera y volvemos a remover.

Cuando el agua ya hierva, la vertemos sobre el arroz, sacudimos la greixonera para repartir bien todos los elementos y avivamos el fuego hasta que rompa a hervir, cuando volveremos a bajar la llama al mínimo.

En ese momento, en caso de tener, agregamos los trozos de pollo o carne.

Pasados 20 minutos o cuando el arroz esté en su punto, apagamos el fuego, cubrimos con una tapadera y dejamos reposar durante 5 minutos antes de servir.

Estos arroces suelen ganar de un día para otro y si, sobre todo, en vez de con el microondas lo sofreímos con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra previamente aromatizado con unos ajos fileteados y una ramita de romero.

‘Velouté’de troncos de coliflor e hinojo

24

10 2019

Cuando cocinamos con coliflor, la mayoría de veces sólo utilizamos los ramilletes, descartando el tronco central, también incluso los más gruesos. En vez de tirarlos, se pueden guardar para elaborar cremas o para añadir a un arroz seco.

Para preparar esta velouté aprovechamos además del tronco y las hojas de la coliflor, las capas exteriores de unos bulbos de hinojo, las cuales se suelen retirar por ser más viejas y fibrosas.

Ingredientes para 4 personas
  • Tronco y hojas de una coliflor
  • Capas exteriores y troncos de 2-3 bulbos de hinojo
  • 1 puerro
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta

Así, en primer lugar, limpiamos un puerro retirando únicamente el pedúnculo y realizando un corte a lo largo de toda la hortaliza, de forma
que, al pasarla por agua lleguemos a todas las capas y no nos quede nada de tierra o arena.

A continuación, disponemos una olla con dos cucharadas de aceite de oliva
virgen extra sobre fuego moderado, en el que rehogaremos el puerro cortado en aros gruesos.

Entre tanto –sin olvidarnos de remover de tanto en tanto el puerro- repelamos con la ayuda de un cuchillo la capa externa del tronco de la coliflor y troceamos bastamente. Añadimos a la olla junto al puerro.
Cortamos las hojas y troncos del hinojo (incluido el perifollo) que ya habremos lavado previamente, y lo agregamos a la cazuela, salpimentamos, removemos, tapamos, bajamos el fuego y dejamos que termine de rehogar
durante unos 10 minutos.

Pasado ese tiempo, regamos con 750ml de agua y dejamos cocer durante otros quince minutos. Pasado ese tiempo, pasamos por pasa purés o bien procesamos en batidora de vaso hasta conseguir una crema
homogénea.

El último paso será pasar por un colador de malla fina para eliminar las fibras.
Servir caliente y regada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Timbal de pollo con salsa de tomate

03

10 2019

Para el que tiene la olla siempre en marcha para hacer caldo se le puede hacer difícil dar a basto para comer las tan socorridas croquetas, eso sin contar con que, no nos engañemos, llevan un trabajo que es mejor hacer de mes en mes por lo engorroso que puede llegar a resultar, sobre todo si a uno le gustan las croquetas melosas.

Ideal para salir del paso es este timbal, que combina las mollas que habremos extraído de las carcasas utilizadas para el caldo, con un puré de patata bien condimentado y con una salsa de tomate casera para aportar jugosidad al plato.

Ingredientes para 4 personas
  • 100g de mollas de pollo
  • 1 lata de tomates enteros o 5 tomates de pera frescos
  • 3 dientes de ajo
  • 3 patatas medianas hervidas
  • 25g de mantequilla
  • Sal
  • pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, procedemos a preparar la salsa de tomate para lo que sofreímos una lata de tomates enteros pelados en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Mientras va sofriendo, aprovechamos para trocearlos con la ayuda de una cuchara de madera. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 25 minutos. Pasamos por el pasapurés.

Tras una larga cocción el pollo ya no es tan sabroso, así que tras picar a cuchillo las mollas, lo avivaremos un poco pasándolo por la sartén. Así, pondremos una cucharada de aceite a calentar en la sartén junto con el ajo pelado y picado.

Cuando empiece a tomar un tono color caramelo, agregamos el pollo picado y lo salteamos hasta que empiece a dorarse y reservamos.

En un lebrillo, chafamos con ayuda de un tenedor -o pasamos por el pasapurés con el tamiz de agujero más grande- la patata hervida y pelada (para que resulte más sencillo mejor si aún está templada)

Condimentamos con la mantequilla, sal, pimienta negra y nuez moscada en polvo. Agregamos el pollo sofrito y mezclamos bien.

Colocamos en el plato y servimos con la salsa de tomate aparte para que cada comensal se sirva a voluntad.

Empanadillas de pera con nueces

12

09 2019

Si nos encontramos con unas peras demasiado maduras como para disfrutarlas tal cual, podemos considerar hacer con ellas algún dulce, ya sea para postre como golosina de media tarde.

En este caso, se nos habían pasado irremediablemente dos piezas, por lo que decidimos convertirlas en relleno de unas empanadillas, aprovechando que en la nevera teníamos unas láminas.

Ingredientes
  • 2 peras
  • 6-8 láminas de empanadilla
  • 1/4 de taza de nueces peladas
  • 10g de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • canela en polvo

Para elaborarlas, en primer lugar, pelamos las peras retirando el corazón y -si fuera necesario- las zonas echadas a perder-. Las cortamos a cubitos.

En una sartén a fuego medio, derretimos la mantequilla. Cuando empiece a burbujear, agregamos la pera y removemos bien para que se impregne bien y espolvoreamos con el azúcar moreno.

Continuamos removiendo para ayudar a que se diluya el azúcar y espolvoreamos con una pizca de canela en polvo.

Cuando la pera empiece a tomar un color caramelo, retiramos del fogón y vertemos sobre un colador fino que habremos colocado sobre un cuenco con el objetivo de salvar el almíbar. Dejamos templar.

Cuando la fruta esté a temperatura ambiente, precalentamos el horno a unos 130˚ mientras hacemos las empanadillas.

Las láminas para empanadillas comerciales suelen venir con unos separadores de papel parafinado, los cuales aprovecharemos tanto para el preparado de la empanadilla como para su horneado.

Así, separamos la primera oblea sin retirar el papel que la acompaña y la emplazamos sobre la encimera.

Disponemos una cucharadita de postre generosa del relleno de pera en el centro y coronamos con algunos trozos de nuez.

Levantamos uno de los extremos de la lámina de pasta con ayuda del papel, con cuidado para que el relleno no se desplace fuera por los extremos, hasta unir con el extremo opuesto. Presionamos con la yema de los dedos hasta que quede bien sellada la empanadilla.

La colocamos sin quitar el papel en la placa de horno.

Repetimos la operación hasta agotar la pera.

Introducimos en el horno durante unos 15 minutos y, pasado ese tiempo, pintamos las empanadillas con ayuda de un pincel con el almíbar que habíamos reservado.

Volvemos a introducir en el horno durante otros 10 minutos o hasta que estén bien doradas. Retiramos cuidadosamente el papel de la base antes de que enfríen del todo.

Se pueden servir aún calientes solas o acompañadas por un helado de vainilla o bien ya a temperatura ambiente.

Codornices con verduras en escabeche

12

07 2019

En caso de que nos queden unas codornices -incluso conejo- cocinados a la plancha, podemos convertirlos en un sabroso escabeche con el que no solo conseguiremos un plato completamente diferente, sino también aportar un punto más de jugosidad a la carne, la cual se podría perder en caso de que decidiéramos simplemente recalentarla.

Ingredientes:

  • Restos de codorniz a la plancha
  • 1 calabacín
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 taza de vinagre de vino

Para elaborar este sencillo escabeche, en primer lugar, cortamos en juliana el calabacín. Una vez cortado, lo dejamos que sude un poco en un colador con un buen pellizco de sal.

Entre tanto, pelamos la zanahoria y la cortamos en juliana, hacemos lo mismo con una cebolla pequeña y rehogamos ambas a fuego medio en una cazuela con media taza de aceite, una hoja de laurel, una pizca de sal y pimienta y dos dientes de ajo golpeados.

Cuando la cebolla esté blandita, pero antes de que empiece a tomar color, agregamos el calabacín que habremos enjuagado previamente.

Rehogamos otro minuto y añadimos los trozos de codorniz y la media taza de vinagre.

Removemos bien y, cuando rompa a hervir, apagamos el fogón y dejamos que se enfríe completamente.

Cubrimos y guardamos en la nevera hasta su consumo.

Sopa asiática de salmón

20

06 2019

La buena costumbre de indicar en la pescadería que no nos tiren ni cabeza ni espina del pescado recompensa con inigualables caldos que nos pueden servir de base para reconfortantes sopas, arroces o guisos en función del espécimen elegido sin apenas invertir tiempo y mucho menos esfuerzo.

Ingredientes para 4 personas:

  • la cabeza y espina de medio salmón
  • un puerro
  • 2 zanahorias
  • 4 tirabeques
  • 1 cebolla tierna
  • 1 guindilla roja fresca
  • Jengibre fresco
  • 7 briznas de cebollino fresco
  • Unas ramitas de cilantro fresco
  • Brotes de rábano
  • 1/2 limón

Retiramos el pedúnculo y hojas exteriores del puerro y lavamos las zanahorias. Troceamos todo bastamente y lo introducimos junto con el pescado y una pizca generosa de sal en una olla con  litro y medio de agua que sentaremos tapada sobre fuego vivo durante 20 minutos.

Colamos con colador chino, momento que aprovecharemos para retirar y reservar las mollitas del cogote y espina, a continuación presionaremos el contenido del chino con un mortero para extraer la máxima sustancia posible.

A continuación prepararemos todos los ‘tropezones’ que llevará esta sopa de corte oriental.

Lavamos los tirabeques, les retiramos las puntas y las fibras laterales. Troceamos con los dedos.

Retiramos las hojas exteriores de la cebolla tierna y laminamos, incluyendo el tallo verde.

Cortamos la guindilla a aros.

Pelamos el jengibre y cortamos 4 rodajitas.

Lavamos el limón (mejor si es ecológico para asegurarnos que la piel no contiene ceras) y con la ayuda de la mandolina, realizamos 4 lonchas finas.

Lavamos el cebollino y el cilantro. El primero lo picamos y del segundo nos quedamos únicamente con las hojas.

Pasamos por agua los brotes de rábano.

Disponemos tantos boles como se vayan a servir e introducimos en cada unos trozos de tirabeque, láminas de cebolla tierna, una rodaja de jengibre, unos aros de guindilla, un trozo de limón, unas hojas de cilantro, espolvoreamos con el cilantro y unas mollas de salmón. Agregamos una cucharadita de ketjap manis (salsa de soja indonesia) y otra de nuoc nam (salsa de pescado).

Ahora solo nos quedará regarlo todo con el caldo de salmón bien caliente y llevar a la mesa.

Ensalada de patata

13

06 2019

Si nos sobra patata hervida y no tenemos ganas de grandes complicaciones, lo mejor es utilizarla para preparar una ensalada que nos puede servir de excusa para ir haciendo un poco de limpieza de nevera o despensa, ya que admite innumerables ingredientes.

Ingredientes:

  • Patata hervida
  • 1 tronco de apio
  • 1/2 cebolla blanca
  • 1/4 de remolacha cocida
  • 2 cucharadas de mayonesa
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil fresco picado
  • Pimentón

En primer lugar, cortaremos esos restos de patata cocida y pelada en trozos de tamaño mediano, sin que nos importe demasiado la forma y disponemos en una ensaladera.

Retiramos las fibras a un tronco de apio tierno, cortamos en rodajitas finas y dejamos en remojo en agua fría junto a media cebolla blanca que habremos picado finamente.

A continuación, troceamos también un poco de remolacha (ya hervida y pelada), la añadimos a la patata junto con la cebolla y el apio bien escurridos.

Aliñamos con una pizca de sal al gusto, dos cucharadas de mayonesa, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, pimentón dulce o picante, una cucharada generosa de perejil bien picado y un chorrito de salsa estilo Perrins.

Mezclamos bien con ayuda de unas cucharas y guardamos en el refrigerador para que esté bien fresquita cuando se vaya a servir.

Esta ensalada se puede convertir en un buen plato único, ideal para los que comen de táper en el trabajo, con solo añadir algo de atún en conserva, unos trocitos de salchicha o huevo hervido… ni qué decir que los amantes de los encurtidos pueden aprovechar para incluir pepinillos, alcaparras o guindillas con los que, además de conseguir texturas crujientes, conseguirán un extra de sabrosidad.

Empanadillas de pulpo y espinacas

06

06 2019

A la hora de preparar pulpo a la gallega, una vez hervido y troceado y a la hora de servir, se suelen descartar la cabeza y las puntas de los tentáculos ingrediente de primera para rellenar unas sencillas y sanas empanadillas.

Y decimos sanas porque, en vez de freír, las hornearemos.

Ingredientes (unas 12 empanadillas aproximadamente):

  • La cabeza y puntas de un pulpo mediano
  • 100g de espinacas
  • 2 ajos tiernos
  • 1 cucharada de uvas pasas
  • 1 cucharada de piñones
  • 12 obleas de empanadilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Cúrcuma en polvo
  • Pimentón tap de cortí

Para elaborarlas, en primer lugar precalentaremos el horno a 190º.

Picamos bien esos retales de pulpo y los reservamos para, a continuación limpiar y cortar en aritos un ajo tierno al que únicamente quitaremos la capa exterior y las puntas que puedan estar feas, así como el pedúnculo. Lavamos las espinacas, escurrimos bien y, en caso de ser necesario, les retiramos nervios más gruesos de la hoja. Salteamos junto con el ajo tierno en una sartén a fuego vivo con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra ya caliente. Agregamos una cucharada de uvas pasas y una de piñones. Salpimentamos al gusto, condimentamos con pimentón tap de cortí o pimentón picante en caso de querer darle un poco de ‘alegría’.

Por último, añadimos el pulpo picado, mezclamos bien todos los ingredientes removiendo con una cuchara de madera hasta que la espinaca esté bien pochada. Dejamos que se temple.

Sobre una superfície plana, disponemos una oblea de empanadilla (sin quitarle el papel separador con el que se comercializan), colocamos una cucharada del relleno en el centro. Cerramos la empanadilla realizando unos pliegues procurando presionar bien para que no se abran demasiado y las colocamos sobre una bandeja de horno sin retirar el papel, que nos servirá para evitar que se peguen.

Por último, batimos en un bol aceite de oliva virgen extra con una pizca de cúrcuma en polvo y, con la ayuda de un pincel pintamos las empanadillas.

Introducimos en el horno durante unos 20 minutos o hasta que estén bien doraditas.

Vasitos de plátano flambeado y yogur

30

05 2019

En ocasiones la fruta nos madura a un ritmo más acelerado de lo que desearíamos y, aunque su aspecto exterior las condene al irremediable cubo de basura, a veces aún tienen mucho que ofrecer retirando las zonas echadas a perder.

Si nos encontramos con unos plátanos ennegrecidos por fuera, puede que incluso algo reblandecidos, vale la pena pelarlos y evaluar su estado real. Puede que no los podamos salvar en su totalidad, pero con los trozos aún aptos se puede preparar un postre rápido pero delicioso.

Ingredientes para 3 vasitos:

  • Trozos de plátano muy maduro
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 2 cucharadas de panela o azúcar moreno
  • 1 chorrito de ron
  • 1 yogur griego

Comenzamos por pelar los plátanos, descartando las zonas muy pasadas (normalmente ya transparentes o ennegrecidas) así como las fibras.

Colocamos una sartén al fuego a media potencia con la mantequilla. Cuando se haya derretido, sin llegar a burbujear, agregamos la panela. Subimos un poco el fuego mientras removemos con una cuchara de madera. Cuando los granos de azúcar se hayan deshecho, añadimos el plátano sin dejar de remover y sin importarnos que la fruta se vaya desintegrando. Pasados cuatro minutos, subimos el fuego al máximo y regamos con un chorrito de ron hasta que el contenido de la sartén burbujee de modo que el alcohol se evaporará.

Reservamos y dejamos templar.

Para montar los vasitos, disponemos unas cucharadas de yogur griego y cubrimos con una buena capa del plátano flambeado. Lo podemos servir al momento, con el plátano aún tibio o bien después de enfriarlos en la nevera.