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Carrilleras al champagne

Ese culito de champagne o cava que se templa en la botella tras una celebración sin que haya más remedio aparente para él, nos puede inspirar un más que aparente guiso tal como estas sencillas carrilleras que invitan a mojar pan sin remordimiento.

En caso de tener un sobrante de champagne mayor al indicado, basta con restar la cantidad equivalente de agua.

Ingredientes
  • 4 carrilleras de cerdo
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria grande
  • 1/2 taza de champagne
  • 2 tazas de agua
  • Pimienta negra en grano
  • Mejorana
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para su elaboración, comenzaremos por sentar a fuego medio una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente, pero sin que llegue a humear, sellamos las carrilleras por ambos lados.

Entre tanto, pelamos la cebolla y un diente de ajo y los picamos bien finos. Cuando las carrilleras estén doraditas, las sacamos de la olla y las reservamos.

En su lugar, pochamos la cebolla y el ajo con una pizca de sal.

Sin que se nos olvide remover el contenido de la cazuela de tanto en tanto, pelamos una zanahoria y la cortamos en juliana fina y, cuando la cebolla esté transparente, la agregamos removemos para integrarla. Regamos el champagne y el agua, introducimos las carrilleras y unos granos de pimienta negra.

Cubrimos la cazuela con su tapa y dejamos cocer durante media hora a fuego dulce.

Espolvoreamos con mejorana, corregimos el punto de sal y mantenemos en el fogón otros 10 minutos antes de servir.

17

10 2019

Salteado de patatas y espinacas

Una guarnición habitual para los asados son las patatas que, colocadas en forma de cama bajo el pollo o la porcelleta, se cuecen en los mismos jugos
de la carne.
En caso de que nos sobren, una solución rápida es saltearlas con un poco de aceite en la sartén y si las acompañamos con otras verduras, como por ejemplo, unas espinacas, constituirán por si mismas un buen entrante o incluso un plato único.
Para dar un poco más de consistencia al plato, podemos aprovechar para añadir unas mollitas de ese mismo asado en caso de que también haya sobrado, o bien aprovechar esa puntita de jamón o de butifarrón que ronda por la nevera.
Preparar este plato no nos llevará más de quince minutos y el resultado es más que aparente.

Ingredientes
  • Las patatas sobrantes de un asado
  • Un manojo de espinacas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 aritos de guindilla
  • Sal

Así, pelamos los dientes de ajo y los fileteamos. Los disponemos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva virgen y los aritos de guindilla si nos gusta el picante. Lo sofreímos a fuego medio y, cuando comience a dorarse el ajo, agregamos las patatas -en caso que sean trozos muy grandes las habremos cortado en piezas más reducidas- y subimos el fuego, al tiempo que removemos con una cuchara de madera. A continuación, añadimos un manojo de espinacas (unos 200g si las utilizamos congeladas y
sin descongelar) previamente lavadas y a las que habremos quitado los troncos más gruesos.
Seguimos removiendo y, cuando comiencen a pocharse, será el momento de incorporar el butifarrón o el jamón cortado a daditos. Removemos bien y
salpimentamos al gusto.
En caso de optar por las mollitas de asado, las sofreiremos junto con las patatas, antes de añadir las espinacas, ya que el sabor es más ligero que el del jamón o el butifarrón, a los que bastará un paso más breve por el fuego para aromatizar las patatas y espinacas sin llegar a disfrazar su sabor.
Por otra parte, si hemos servido solo la carne del asado, no está de más aprovechar los huesos y los jugos para obtener un delicioso caldo que nos puede servir para hacer una sabrosa sopa o de base para hacer un arroz seco, ya que el paso por el horno le confiere un sabor muy apreciado.

10

10 2019

Timbal de pollo con salsa de tomate

Para el que tiene la olla siempre en marcha para hacer caldo se le puede hacer difícil dar a basto para comer las tan socorridas croquetas, eso sin contar con que, no nos engañemos, llevan un trabajo que es mejor hacer de mes en mes por lo engorroso que puede llegar a resultar, sobre todo si a uno le gustan las croquetas melosas.

Ideal para salir del paso es este timbal, que combina las mollas que habremos extraído de las carcasas utilizadas para el caldo, con un puré de patata bien condimentado y con una salsa de tomate casera para aportar jugosidad al plato.

Ingredientes para 4 personas
  • 100g de mollas de pollo
  • 1 lata de tomates enteros o 5 tomates de pera frescos
  • 3 dientes de ajo
  • 3 patatas medianas hervidas
  • 25g de mantequilla
  • Sal
  • pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, procedemos a preparar la salsa de tomate para lo que sofreímos una lata de tomates enteros pelados en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Mientras va sofriendo, aprovechamos para trocearlos con la ayuda de una cuchara de madera. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 25 minutos. Pasamos por el pasapurés.

Tras una larga cocción el pollo ya no es tan sabroso, así que tras picar a cuchillo las mollas, lo avivaremos un poco pasándolo por la sartén. Así, pondremos una cucharada de aceite a calentar en la sartén junto con el ajo pelado y picado.

Cuando empiece a tomar un tono color caramelo, agregamos el pollo picado y lo salteamos hasta que empiece a dorarse y reservamos.

En un lebrillo, chafamos con ayuda de un tenedor -o pasamos por el pasapurés con el tamiz de agujero más grande- la patata hervida y pelada (para que resulte más sencillo mejor si aún está templada)

Condimentamos con la mantequilla, sal, pimienta negra y nuez moscada en polvo. Agregamos el pollo sofrito y mezclamos bien.

Colocamos en el plato y servimos con la salsa de tomate aparte para que cada comensal se sirva a voluntad.

03

10 2019

Coquitas de restos de trempó

Probablemente sean los últimos días en los que aún se puedan encontrar tomates decentes en el mercado ahora que hemos dicho adios al verano.

Para los que amamos este fruto son días de consumirlos como si no hubiera un mañana, de ahí que lleguemos a perder la medida a la hora de preparar platos como el trempó.

Si hemos alargado demasiado las cantidades y nos ha quedado un táper de un día para otro, coincidiremos que el exceso de macerado en su aliño lo hará no tan gustoso para comer tal cual, pero sí para deleitarse sobre una coca en formato aperitivo.

Ingredientes para 4 coquitas
  • 2 tazas de trempó (ya aliñado)
  • 1/4 de taza de agua
  • 1/4 de taza de aceite de oliva virgen extra
  • Harina
  • Sal
  • 4 aceitunas negras de calidad

Encendemos el horno para precalentar a 190º.

En un lebrillo introducimos el aceite de oliva virgen extra, el agua y una pizca de sal. Al tiempo que removemos circularmente con un tenedor de madera, vamos añadiendo poco a poco harina. Cuando la masa forme una pelota en torno al tenedor y no esté pegajosa al tacto, la masa estará lista.

Dividimos la masa en 4 partes. Engrasamos la lata de horneado – o las 4 individuales si tenemos- y procedemos a extender dejando unos centímetros de separación entre una y otra cada bola de masa. Lo haremos con las yemas de los dedos, presionando hasta conseguir una base finita, pero lo suficiente gruesa como para aguantar el peso del trempó.

Introducimos en el horno durante unos 10 minutos para evitar que la base se humedezca en exceso y nos quede una coca extra crujiente.

Cubrimos con el trempó bien escurrido (no va de más estrujarlo un poquito con las manos), coronamos con la aceituna negra cada una de las coquitas y devolvemos al horno durante unos 20-30 minutos más o hasta que los bordes empiecen a tostarse.

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09 2019

Fideus cremats

No vamos a proponer reutilizar un plato quemado, tampoco uno para los amantes del delicioso ‘socarraet’ en paellas y arroces, pero sí una deliciosa elaboración del recetario de los pescadores catalanes a partir de un caldo de las zonas más espinosas del congrio y su cabeza.

Se trata de un plato muy sabroso e ideal para preparar con antelación, incluso de un día para otro.

Para hacer el caldo únicamente debemos introducir en una olla los cortes del congrio junto con dos zanahorias lavadas y troceadas, el doble de su volumen en agua y sal. Cocemos a fuego vivo con la cazuela tapada durante unos 20 minutos, media hora máximo.

Pasado ese tiempo, pasamos por el colador chino presionando el pescado para que libere completamente los jugos. Si fuera necesario, colar esta vez con un colador de malla fina para eliminar posibles espinas.

Ingredientes para 4 personas
  • Caldo de congrio
  • 5 tacitas de fideos para fideuà
  • 5 hebras de azafrán
  • 1/4 de taza de hojas de perejil
  • 2 tazas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 ñora
  • 1 diente de ajo
  • Sal

Ponemos el aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego vivo y cuando esté bien caliente, freímos los fideos.

Cuando estén tostaditos y muestren algo así como ampollitas blancas, será el momento de extraerlos con ayuda de una espumadera.

Los dejamos escurrir sobre un colador colocado sobre un plato hondo para recoger el aceite.

Calentamos el caldo añadiendo una ñora -previamente retirados el rabito y las semillas- en una olla tapada a fuego medio, y preparamos la greixonera (cazuela de barro baja) en la que haremos los fideos.

Cuando rompa a hervir, vertemos en la greixonera sobre fuego medio 10 tacitas de caldo (dos por cada una de fideos)

Aprovechamos para extraer la ñora y, con ayuda de un cuchillo, separamos la pulpa de la piel y reservamos el resto del caldo en la olla con el fuego al mínimo por si lo precisamos más tarde.

Introducimos los fideos en el caldo de la cazuela de barro, el cual ya habrá vuelto a romper a hervir.

Entre tanto, preparamos una picada introduciendo en un mortero la pulpa de la ñora, las hebras de azafrán, el diente de ajo pelado y troceado, el perejil y una pizquita de sal. Majamos hasta conseguir una pasta.

Vertemos un poco de caldo en el mortero, removemos y vertemos la picada en la greixonera cuando el caldo apenas cubra los fideos, sacudimos un poco la cazuela de barro para que se reparta bien y suavizamos el fuego.

Pasados entre 20 y 30 minutos o cuando la pasta se haya bebido el caldo por completo y esté en su punto, apagamos el fuego y dejamos reposar tapado.

Servir acompañado por tiras de pimiento verde fresco, rabanitos y si se desea por alioli.      

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09 2019

Empanadillas de pera con nueces

Si nos encontramos con unas peras demasiado maduras como para disfrutarlas tal cual, podemos considerar hacer con ellas algún dulce, ya sea para postre como golosina de media tarde.

En este caso, se nos habían pasado irremediablemente dos piezas, por lo que decidimos convertirlas en relleno de unas empanadillas, aprovechando que en la nevera teníamos unas láminas.

Ingredientes
  • 2 peras
  • 6-8 láminas de empanadilla
  • 1/4 de taza de nueces peladas
  • 10g de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • canela en polvo

Para elaborarlas, en primer lugar, pelamos las peras retirando el corazón y -si fuera necesario- las zonas echadas a perder-. Las cortamos a cubitos.

En una sartén a fuego medio, derretimos la mantequilla. Cuando empiece a burbujear, agregamos la pera y removemos bien para que se impregne bien y espolvoreamos con el azúcar moreno.

Continuamos removiendo para ayudar a que se diluya el azúcar y espolvoreamos con una pizca de canela en polvo.

Cuando la pera empiece a tomar un color caramelo, retiramos del fogón y vertemos sobre un colador fino que habremos colocado sobre un cuenco con el objetivo de salvar el almíbar. Dejamos templar.

Cuando la fruta esté a temperatura ambiente, precalentamos el horno a unos 130˚ mientras hacemos las empanadillas.

Las láminas para empanadillas comerciales suelen venir con unos separadores de papel parafinado, los cuales aprovecharemos tanto para el preparado de la empanadilla como para su horneado.

Así, separamos la primera oblea sin retirar el papel que la acompaña y la emplazamos sobre la encimera.

Disponemos una cucharadita de postre generosa del relleno de pera en el centro y coronamos con algunos trozos de nuez.

Levantamos uno de los extremos de la lámina de pasta con ayuda del papel, con cuidado para que el relleno no se desplace fuera por los extremos, hasta unir con el extremo opuesto. Presionamos con la yema de los dedos hasta que quede bien sellada la empanadilla.

La colocamos sin quitar el papel en la placa de horno.

Repetimos la operación hasta agotar la pera.

Introducimos en el horno durante unos 15 minutos y, pasado ese tiempo, pintamos las empanadillas con ayuda de un pincel con el almíbar que habíamos reservado.

Volvemos a introducir en el horno durante otros 10 minutos o hasta que estén bien doradas. Retiramos cuidadosamente el papel de la base antes de que enfríen del todo.

Se pueden servir aún calientes solas o acompañadas por un helado de vainilla o bien ya a temperatura ambiente.

12

09 2019

Crackers de arroz con especias

El arroz blanco es la típica guarnición de batalla que nos puede sacar de cualquier apuro, pues es un ingrediente que suele estar en todas las despensas.
También es cierto que si uno calcula mal la cantidad y hace de más,
corre el peligro de quedar perdido en un táper en la nevera in eternum.
Si preparamos estos crackers y los guardamos en un recipiente hermético en la nevera, los podremos consumir hasta una semana después a modo de mata hambre, solos o para bañar en hummus o guacamole.
Para elaborarlos, solamente tenemos que condimentar el arroz con las especias o hierbas aromáticas que más nos gusten o tengamos a mano, tales como curry, orégano, hierbas provenzales, guindilla… o por qué no, queso parmesano o un menorquín muy curado.

Ingredientes
  • 1 taza de arroz hervido
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo negro
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de pimienta cayena
  • 1/2 cucharadita de sal

Mezclamos bien todos los ingredientes en un lebrillo.

Extendemos la mezcla formando una capa de un centímetro aproximadamente sobre una placa de horno que habremos protegido con papel apto para hornear o una esterilla de silicona.

A continuación, horneamos a baja temperatura colocando la bandeja en la
zona alta del horno, unos 90º durante 40 minutos o hasta que los granos se
hayan deshidratado, sin importar que se tuesten un poco de más los extremos.

Apagamos el horno y dejamos enfriar en su interior nuestra placa de arroz especiado.
Ya completamente fría, la troceamos con los dedos teniendo en cuenta que después las freiremos y doblarán su tamaño.
Calentamos aceite de oliva en una sartén a fuego vivo y freímos los crackers, mejor de dos en dos como máximo, pues se doran en cuestión de
segundos.

Los sacamos con ayuda de una espumadera y los dejamos enfriar sobre un colador (o papel de cocina) para eliminar el exceso de aceite antes de servirlos.

05

09 2019

Palitos de pollo y salvia

Siempre pienso que mi devoción por las croquetas es proporcional a lo engorroso que resulta prepararlas, sobre todo si se prefieren no tan rígidas como cremosas.

Por otra parte, los aficionados a los caldos caseros no damos abasto para comer tanta croqueta ni nos bastarían siete congeladores, así que esta semana he decidido convertir las mollas que me regalan las carcasas de pollo en un delicioso snack.

Ingredientes:

  • 1 taza de mollas de pollo hervido
  • 7 hojas de salvia fresca
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • 1/4 de ajo molido
  • Pimienta cayena molida
  • 1 taza de galleta de Inca picada (o pan rallado)
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de sésamo negro (opcional)
  • Sal

Para elaborar estos palitos, el primer paso es picar el pollo. Ha de quedar fino, pero tampoco hecho una pasta, así que mejor a cuchillo.

Lo disponemos en un lebrillo y condimentamos con las hojas de salvia fresca picadas, el comino y el ajo, una pizca de sal y, si nos gusta el picante, cayena en polvo.

Amasamos hasta que se integren bien los ingredientes y de forma que se vaya compactando el pollo.

A partir de ahí, formamos bastones con el pollo, no demasiado largos, tampoco muy finos para no complicar su rebozado.

Batimos el huevo en un plato hondo y disponemos galleta de Inca picada a la que si lo deseamos añadiremos el sésamo negro en otro plato.

Pasamos uno a uno los palitos primero por la galleta picada, a continuación por el huevo y por la galleta nuevamente.

Los freiremos en aceite de oliva virgen extra bien caliente hasta que estén doraditos y serviremos templados o temperatura ambiente solos o con una salsa, las agridulces son ideales.

También se pueden congelar en un táper, son ideales para sacarnos de un apuro, pues pueden ir a la sartén directos, sin necesidad de descongelar.

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08 2019

Tortilla con un toque de tumbet

Un buen tumbet es tan delicioso que hace poco frecuente sobre nada sobras en el recipiente tras una comida, pero podría pasar que quede la cucharada ‘de la vergüenza’, es decir cierta cantidad, pero ni siquiera para una ración para el día seguiente.

Por el contrario sí que nos daría como para dar un aire distinto a una tortilla de patatas clásica.

Lo primero que haremos, es valorar la cantidad de tumbet sobrante para equilibrar la proporción de patata que hemos de añadir para la tortilla, así que la cantidad de patata variará según haya más o menos entre nuestras sobras de tumbet.

Para una tortilla de 4 huevos:

  • 4 huevos
  • 1 patata mediana
  • 1 taza de tumbet con todos sus jugos
  • 2 dientes de ajo
  • Mejorana
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, pelamos la patata y la cortamos a rodajas al igual que hacemos para el tumbet. Las ponemos a remojo en un lebrillo para que liberen el almidón.

Sentamos una sartén al fuego con abundante aceite de oliva y los dos dientes de ajo sin pelar, pero a los que habremos practicado un golpecito sobre la tabla con el fin de quebrar la piel.

Mientras el aceite se calienta, escurrimos las patatas y las salamos. Cuando el aceite esté caliente -sin que llegue a humear- introducimos las patatas y dejamos freir hasta que estén hechas, pero antes de que se doren. Extraemos del aceite y dejamos en el escurridor hasta que se templen.

Entre tanto, en un lebrillo batimos enérgicamente los huevos con la ayuda de un tenedor de madera. Una vez estén bien emulsionados, agregamos la patata y los restos de tumbet aprovechando hasta la última gota de salsa de tomate y los jugos que suelen desprender berenjenas y pimientos fritos. Corregimos de sal y espolvoreamos con mejorana.

Con el mismo tenedor, mezclamos sin pizca de miramientos para conseguir que todos los ingredientes se integren al máximo.
Colocamos una sartén a fuego vivo y regamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, vertemos la mezcla. Si fuera necesario, bajamos un poco la temperatura del fogón y cuajamos por ambos lados.

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08 2019

Hamburguesas de quinoa y calabacín

Si al servir una quinoa como acompañamiento o ensalada nos ha sobrado, la podremos utilizar como base para elaborar unas ricas y ligeras hamburguesas.

Esta receta es válida tanto si se trata de la quinoa tal cual como si la habíamos aderezado con otros ingredientes.

Para 2 hamburguesas:

  • 1 taza de quinoa
  • medio calabacín
  • 2 cucharadas de cebolla picada
  • 2 cucharadas de harina de garbanzo
  • 1 cucharadita de pimentón Tap de cortí
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Rehogamos a fuego moderado en una sartén con una cucharada de aceite de oliva virgen extra la cebolla picada con una pizca de sal.

Cuando esté bien pochada, añadimos el calabacín que habremos rallado previamente, sin necesidad de pelarlo pero, eso si, bien limpio.

En cuanto haya perdido tersura, retiramos del fuego.

Introducimos en un cuenco dos cucharadas de harina de garbanzo con otras dos de agua y una cucharadita de pimentón tap de cortí y mezclamos hasta formar una pasta.

Agregamos el sofrito de calabacín y cebolla, ligamos y añadimos la quinoa. Corregimos de sal y removemos bien.

Si vemos que la mezcla queda muy húmeda, agregamos un poco más de harina de garbanzo hasta consguir que adquiera un poco más de consistencia, como si fuera una masa de croquetas ligera.

Calentamos una cucharadita de aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego moderado. Con ayuda de un aro metálico, formamos las hamburguesas y dejamos sofreír unos 4 minutos.

Pasado ese tiempo, damos la vuelta a la hamburguesa para que se dore por el otro lado. Servimos acompañadas por una buena ensalada de brotes verdes, por ejemplo.

Estas hamburguesas nos solucionaran un menú de último momento ya que si, tras darles forma las congelamos envueltas individualmente en papel film, cuando las necesitemos bastará retirarles el envoltorio y, sin necesidad de descongelar, las podremos pasar por la plancha y consumir.

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08 2019