Archivo de octubre, 2019

Carrilleras al champagne

Ese culito de champagne o cava que se templa en la botella tras una celebración sin que haya más remedio aparente para él, nos puede inspirar un más que aparente guiso tal como estas sencillas carrilleras que invitan a mojar pan sin remordimiento.

En caso de tener un sobrante de champagne mayor al indicado, basta con restar la cantidad equivalente de agua.

Ingredientes
  • 4 carrilleras de cerdo
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria grande
  • 1/2 taza de champagne
  • 2 tazas de agua
  • Pimienta negra en grano
  • Mejorana
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para su elaboración, comenzaremos por sentar a fuego medio una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente, pero sin que llegue a humear, sellamos las carrilleras por ambos lados.

Entre tanto, pelamos la cebolla y un diente de ajo y los picamos bien finos. Cuando las carrilleras estén doraditas, las sacamos de la olla y las reservamos.

En su lugar, pochamos la cebolla y el ajo con una pizca de sal.

Sin que se nos olvide remover el contenido de la cazuela de tanto en tanto, pelamos una zanahoria y la cortamos en juliana fina y, cuando la cebolla esté transparente, la agregamos removemos para integrarla. Regamos el champagne y el agua, introducimos las carrilleras y unos granos de pimienta negra.

Cubrimos la cazuela con su tapa y dejamos cocer durante media hora a fuego dulce.

Espolvoreamos con mejorana, corregimos el punto de sal y mantenemos en el fogón otros 10 minutos antes de servir.

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10 2019

Salteado de patatas y espinacas

Una guarnición habitual para los asados son las patatas que, colocadas en forma de cama bajo el pollo o la porcelleta, se cuecen en los mismos jugos
de la carne.
En caso de que nos sobren, una solución rápida es saltearlas con un poco de aceite en la sartén y si las acompañamos con otras verduras, como por ejemplo, unas espinacas, constituirán por si mismas un buen entrante o incluso un plato único.
Para dar un poco más de consistencia al plato, podemos aprovechar para añadir unas mollitas de ese mismo asado en caso de que también haya sobrado, o bien aprovechar esa puntita de jamón o de butifarrón que ronda por la nevera.
Preparar este plato no nos llevará más de quince minutos y el resultado es más que aparente.

Ingredientes
  • Las patatas sobrantes de un asado
  • Un manojo de espinacas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 aritos de guindilla
  • Sal

Así, pelamos los dientes de ajo y los fileteamos. Los disponemos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva virgen y los aritos de guindilla si nos gusta el picante. Lo sofreímos a fuego medio y, cuando comience a dorarse el ajo, agregamos las patatas -en caso que sean trozos muy grandes las habremos cortado en piezas más reducidas- y subimos el fuego, al tiempo que removemos con una cuchara de madera. A continuación, añadimos un manojo de espinacas (unos 200g si las utilizamos congeladas y
sin descongelar) previamente lavadas y a las que habremos quitado los troncos más gruesos.
Seguimos removiendo y, cuando comiencen a pocharse, será el momento de incorporar el butifarrón o el jamón cortado a daditos. Removemos bien y
salpimentamos al gusto.
En caso de optar por las mollitas de asado, las sofreiremos junto con las patatas, antes de añadir las espinacas, ya que el sabor es más ligero que el del jamón o el butifarrón, a los que bastará un paso más breve por el fuego para aromatizar las patatas y espinacas sin llegar a disfrazar su sabor.
Por otra parte, si hemos servido solo la carne del asado, no está de más aprovechar los huesos y los jugos para obtener un delicioso caldo que nos puede servir para hacer una sabrosa sopa o de base para hacer un arroz seco, ya que el paso por el horno le confiere un sabor muy apreciado.

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10 2019

Timbal de pollo con salsa de tomate

Para el que tiene la olla siempre en marcha para hacer caldo se le puede hacer difícil dar a basto para comer las tan socorridas croquetas, eso sin contar con que, no nos engañemos, llevan un trabajo que es mejor hacer de mes en mes por lo engorroso que puede llegar a resultar, sobre todo si a uno le gustan las croquetas melosas.

Ideal para salir del paso es este timbal, que combina las mollas que habremos extraído de las carcasas utilizadas para el caldo, con un puré de patata bien condimentado y con una salsa de tomate casera para aportar jugosidad al plato.

Ingredientes para 4 personas
  • 100g de mollas de pollo
  • 1 lata de tomates enteros o 5 tomates de pera frescos
  • 3 dientes de ajo
  • 3 patatas medianas hervidas
  • 25g de mantequilla
  • Sal
  • pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, procedemos a preparar la salsa de tomate para lo que sofreímos una lata de tomates enteros pelados en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Mientras va sofriendo, aprovechamos para trocearlos con la ayuda de una cuchara de madera. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 25 minutos. Pasamos por el pasapurés.

Tras una larga cocción el pollo ya no es tan sabroso, así que tras picar a cuchillo las mollas, lo avivaremos un poco pasándolo por la sartén. Así, pondremos una cucharada de aceite a calentar en la sartén junto con el ajo pelado y picado.

Cuando empiece a tomar un tono color caramelo, agregamos el pollo picado y lo salteamos hasta que empiece a dorarse y reservamos.

En un lebrillo, chafamos con ayuda de un tenedor -o pasamos por el pasapurés con el tamiz de agujero más grande- la patata hervida y pelada (para que resulte más sencillo mejor si aún está templada)

Condimentamos con la mantequilla, sal, pimienta negra y nuez moscada en polvo. Agregamos el pollo sofrito y mezclamos bien.

Colocamos en el plato y servimos con la salsa de tomate aparte para que cada comensal se sirva a voluntad.

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10 2019