Archivo de julio, 2019

Vinagreta de yogur y cebollino

Aunque parezca poco probable, a veces nos puede sobrar un poco de yogur natural (o griego), sobre todo si hemos caído en la tentación de comprar
un tarro de un cuarto de litro o, simplemente, porque nos hemos hartado a falta de dos cucharadas.

Con esa pequeña cantidad, podemos elaborar un sano, fresco y original aderezo para nuestras ensaladas o incluso utilizarlo para condimentar unas pechugas de pollo o unas albóndigas estilo moruno.
En todos los casos, las hierbas aromáticas serán nuestras mejores aliadas, sobre todo si las utilizamos en fresco.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de yogur
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • El zumo de medio limón
  • 4 hebras de cebollino fresco
  • Sal
  • Pimienta negra

Para la vinagreta con la que hemos acompañado una ensalada de rúcola, simplemente habrá que emulsionar el yogur con el aceite de oliva virgen extra, el zumo de medio limón, el cebollino cortado en aritos, sal y pimienta.

Aliñaremos la ensalada justo antes de sentarnos a la mesa o bien la serviremos en salsera para que cada comensal se la aliñe según su gusto.

En vez de cebollino también se pueden utilizar otras aromáticas como la albahaca, la hierbabuena o el cilantro, siendo estas dos últimas opciones ideales si queremos utilizar esta salsa de yogur para aderezar unas albóndigas o pinchitos adobados, por ejemplo con Ras-el- Hanout o con un poco de comino molido.

Para darle un toque más original, también se pueden añadir frutos secos picaditos, como unas nueces, o frutas deshidratadas, como unos orejones, también cortados menudos, que aportarán matices dulces y ácidos a nuestra vinagreta, la cual podremos servir como dip acompañada por zanahoria, apio cortado en juliana o unos nachos, reduciendo un poco la cantidad de limón y aceite para conseguir una textura más espesa.

Ese culito de yogur también nos será muy útil a la hora de aportar cremosidad a sopas o cremas, sustituyendo a la tan calórica nata. Eso sí, añadida directamente en el plato o en la cazuela apartada del fuego para que no se corte y forme grumos. Con este pequeño gesto, nuestras cremas de calabaza o zanahoria serán más gustosas y suaves. Es el mismo resultado que se obtiene si lo empleamos como es costumbre en la cocina de países del este, en la que es tradicional acompañar sopas a base de caldo con patata y otras hortalizas cortadas en cubitos con una generosa cucharada de crema agria o smetana, similares al yogur.

25

07 2019

Rosquilletas con semillas

Los cocinillas con más rodaje a la hora de preparar sus cocas de trempó, de pimientos o verdura, conocen a la perfección la cantidad de masa que han de preparar en función de la medida de la lata que van a utilizar para hornearla. Ya se sabe, la experiencia es un grado.

El caso es que el resto, por una cosa o por otra, en más de una ocasión nos hemos encontrado con que nos sobra un buen trocito de masa con el que con un excedente de ‘relleno’ podremos confeccionar una siempre divertida mini coca.

Pero otra buena opción es preparar unas sencillas rosquilletas -picolines, rosquillas, grisinis, panecitos… ¡tantos nombres como lugares!- con los que acompañar queso, unos boquerones o sencillamente matar
el hambre antes de comer.

En esta ocasión, para darles un toque especial, les añadimos sésamo, semillas de lino, pipas de girasol y calabaza, pero también queda delicioso agregando hierbas aromáticas.

Para elaborarlos, sencillamente extendemos la masa con un rodillo y espolvoreamos con las semillas. Doblamos por la mitad y damos una nueva pasada con el rodillo.

A partir de ahí, cortamos la masa a tiras con la ayuda de un cuchillo y formamos aros con ellos al tiempo que los retorcemos un poco o simplemente los dejamos en forma o de bastón.

Los colocamos en una bandeja engrasada con aceite de oliva virgen extra o manteca de la misma manera que haríamos con la coca, y los horneamos a unos 190º o hasta que estén bien tostaditos.

¡Sencillos y tan ricos que a partir de ahora será difícil no hacer un poco de masa de más expresamente!

18

07 2019

Codornices con verduras en escabeche

En caso de que nos queden unas codornices -incluso conejo- cocinados a la plancha, podemos convertirlos en un sabroso escabeche con el que no solo conseguiremos un plato completamente diferente, sino también aportar un punto más de jugosidad a la carne, la cual se podría perder en caso de que decidiéramos simplemente recalentarla.

Ingredientes:

  • Restos de codorniz a la plancha
  • 1 calabacín
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 taza de vinagre de vino

Para elaborar este sencillo escabeche, en primer lugar, cortamos en juliana el calabacín. Una vez cortado, lo dejamos que sude un poco en un colador con un buen pellizco de sal.

Entre tanto, pelamos la zanahoria y la cortamos en juliana, hacemos lo mismo con una cebolla pequeña y rehogamos ambas a fuego medio en una cazuela con media taza de aceite, una hoja de laurel, una pizca de sal y pimienta y dos dientes de ajo golpeados.

Cuando la cebolla esté blandita, pero antes de que empiece a tomar color, agregamos el calabacín que habremos enjuagado previamente.

Rehogamos otro minuto y añadimos los trozos de codorniz y la media taza de vinagre.

Removemos bien y, cuando rompa a hervir, apagamos el fogón y dejamos que se enfríe completamente.

Cubrimos y guardamos en la nevera hasta su consumo.

12

07 2019

Pimientos rellenos de arroz

Uno de los retos cuando elaboramos un arroz es evitar que se pase, lo cual es más complicado en el caso de que el arroz sea caldoso: lo más probable es que cuando vayamos a repetir ya acuse el exceso de cocción y se haya bebido el caldo.

Así, si hemos sido demasiado generosos con la regla del ‘y un puñadito de regalo’, conviene colar en cuanto sea posible el arroz. Una vez hecha esta operación, podemos congelar el líquido que nos podrá servir de base para un arroz seco o unas sopas y con el arroz con sus correspondientes tropezones -en caso de que sea ciego- optaremos por rellenar unos pimientos inspirándonos en una receta tradicional turca.

En este caso la base es un arroz de pescado con tirabeques, espárragos y alcachofas, del que habían sobrado unas tres tazas generosas ya escurrido.

Ingredientes:

  • 3 tazas de restos de arroz de pescado
  • 3 pimientos rojos medianos
  • Una cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 tacita de perejil fresco
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • Una pizca de sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para elaborarlo, en primer lugar precalentamos el horno a 180º, lavamos tres pimientos rojos medianos y les cortamos el ‘sombrero’. Descartamos el tallo verde y las semillas salvando la carne del pimiento, la cual troceamos a daditos.

Los rehogamos en una sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego moderado junto a la cebolla previamente pelada y cortada a medias lunas y una pizca de sal.

Cuando estén bien pochados, añadimos el diente de ajo pelado y picado y cuando éste empiece a tomar color, retiramos del fuego e introducimos en un lebrillo junto con el arroz, el perejil picado y el comino molido.

Embadurnamos una fuente apta para horno con aceite de oliva y procedemos a rellenar los pimentos con ayuda de una cuchara, procurando que quede la mezcla bien prieta.

Introducimos en el horno durante unos 50 minutos y servimos caliente bien como entrante, bien acomplañado de una buena ensalada.

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07 2019