Frit de troncos de alcachofa

Ahora que ya volvemos a estar en temporada de alcachofas, no puedo evitar pensar en todos aquellos en que la menosprecian por el hecho de que, una vez limpias, se quedan en nada.

Es cierto que se desechan varias capas de hojas exteriores y, según la elaboración, el tronco se corta al ras dando esa impresión.

Precisamente, con esos troncos podemos preparar un gustoso frit que podríamos calificar de cocina rápida sana.

Ingredientes para 4 personas
  • Troncos de alcachofa (10 aproximadamente)
  • 2 manojos de sofrit (cebolla tierna)
  • 1/2 pimiento rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla
  • 2 cucharadas de hojas de hinojo fresco
  • sal
  • pimienta
  • Aceite oliva virgen extra

En primer lugar, retiramos la capa exterior de los troncos de la alcachofa, eliminando así la zona más fibrosa. Si son muy gruesos los cortamos por la mitad a lo largo y a su vez en rodajas. Ponemos en remojo con una ramita de perejil fresco para que no se ennegrezcan.

Lavamos el pimiento, cortamos por la mitad y lavamos para retirar las semillas y vetas. Troceamos en cubitos.

Sentamos una greixonera sobre fuego suave con tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra, los dientes de ajo -sin pelar per habiéndoles practicado un golpecito para fisurar la piel-, los aritos de guindilla y el pimiento. No descuidamos y vamos removiendo de tanto en tanto.

Cuando el pimiento empiece a perder tersura, agregamos los troncos de alcachofa previamente escurridos, salpimentamos y tapamos la cazuela para que rehoguen un poco más rápido.

Entre tanto, cortamos el pedúnculo de los sofritos, retiramos la capa exterior, lavamos bajo el grifo y cortamos en aros anchos.

Cuando la alcachofa esté tierna, añadimos los sofritos y las hojas de hinojo. Mezclamos bien el contenido de la greixonera, apagamos el fuego y dejamos reposar 5 minutos con la tapadera puesta.

Servimos como entrante, como guarnición de una carne o pescado o simplemente acompañado de un huevo poché.

07

11 2019

Duquesas de patata con queso

Pocas cosas son tan sencillas pero tan deliciosas como un buen puré de patata casero. Es cierto que para muchos no merece la pena el trabajo que lleva hervir las patatas y pasarlas por el pasapurés o machacarlas a mano, y optan por comprar los sobres de copos de patata deshidratada que permiten servirlo en tan solo cinco minutos.
Tanto si se trata de puré de patata casero como precocinado, podemos preparar estas sencillas duquesas de patata con queso y aromáticas o especias al gusto, que tanto servirá de acompañamiento para cualquier otro plato, ya sea una sopa o una carne a la plancha o bien como quita hambre.
Para elaborarlas, podemos aprovechar tanto esos cantos de queso que a
veces quedan por la nevera y que ya han endurecido un poco, como queso
rallado del que solemos comprar para aderezar los platos de pasta y que, si no se consume a medio plazo, se puede echar inevitablemente a perder.

  • 250g de puré de patata (se presupone ya condimentado con mantequilla, sal, pimienta y nuez moscada)
  • 75g de queso rallado
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de mejorana
  • 1 cucharadita de cominos en grano
  • 1 huevo

Para elaborarlas, en primer lugar, precalentamos el horno a 180º.

En un lebrillo, introducimos el puré de patata, el queso, las aromáticas y los cominos (mejor si los machacamos previamente en el mortero) y mezclamos concienzudamente con ayuda de un tenedor de madera o cuchara. Corregimos de sal si fuera necesario.

Batimos el huevo bien y lo agregamos a la masa de patata, mezclamos a conciencia.

En una bandeja colocamos una hoja de papel de horno o esterilla de silicona y con una cuchara formamos bolitas de masa.

Espolvoreamos con la selección de aromáticas y especias y horneamos durante unos 30 minutos o hasta que estén las duquesas bien doradas.

Se pueden servir templadas, recién horneadas o bien prepararlas con antelación y darles un breve golpe de calor en el horno antes de comer, si bien a temperatura ambiente también resultan muy buenas como tentempié.

31

10 2019

‘Velouté’de troncos de coliflor e hinojo

Cuando cocinamos con coliflor, la mayoría de veces sólo utilizamos los ramilletes, descartando el tronco central, también incluso los más gruesos. En vez de tirarlos, se pueden guardar para elaborar cremas o para añadir a un arroz seco.

Para preparar esta velouté aprovechamos además del tronco y las hojas de la coliflor, las capas exteriores de unos bulbos de hinojo, las cuales se suelen retirar por ser más viejas y fibrosas.

Ingredientes para 4 personas
  • Tronco y hojas de una coliflor
  • Capas exteriores y troncos de 2-3 bulbos de hinojo
  • 1 puerro
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta

Así, en primer lugar, limpiamos un puerro retirando únicamente el pedúnculo y realizando un corte a lo largo de toda la hortaliza, de forma
que, al pasarla por agua lleguemos a todas las capas y no nos quede nada de tierra o arena.

A continuación, disponemos una olla con dos cucharadas de aceite de oliva
virgen extra sobre fuego moderado, en el que rehogaremos el puerro cortado en aros gruesos.

Entre tanto –sin olvidarnos de remover de tanto en tanto el puerro- repelamos con la ayuda de un cuchillo la capa externa del tronco de la coliflor y troceamos bastamente. Añadimos a la olla junto al puerro.
Cortamos las hojas y troncos del hinojo (incluido el perifollo) que ya habremos lavado previamente, y lo agregamos a la cazuela, salpimentamos, removemos, tapamos, bajamos el fuego y dejamos que termine de rehogar
durante unos 10 minutos.

Pasado ese tiempo, regamos con 750ml de agua y dejamos cocer durante otros quince minutos. Pasado ese tiempo, pasamos por pasa purés o bien procesamos en batidora de vaso hasta conseguir una crema
homogénea.

El último paso será pasar por un colador de malla fina para eliminar las fibras.
Servir caliente y regada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

24

10 2019

Carrilleras al champagne

Ese culito de champagne o cava que se templa en la botella tras una celebración sin que haya más remedio aparente para él, nos puede inspirar un más que aparente guiso tal como estas sencillas carrilleras que invitan a mojar pan sin remordimiento.

En caso de tener un sobrante de champagne mayor al indicado, basta con restar la cantidad equivalente de agua.

Ingredientes
  • 4 carrilleras de cerdo
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria grande
  • 1/2 taza de champagne
  • 2 tazas de agua
  • Pimienta negra en grano
  • Mejorana
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Para su elaboración, comenzaremos por sentar a fuego medio una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente, pero sin que llegue a humear, sellamos las carrilleras por ambos lados.

Entre tanto, pelamos la cebolla y un diente de ajo y los picamos bien finos. Cuando las carrilleras estén doraditas, las sacamos de la olla y las reservamos.

En su lugar, pochamos la cebolla y el ajo con una pizca de sal.

Sin que se nos olvide remover el contenido de la cazuela de tanto en tanto, pelamos una zanahoria y la cortamos en juliana fina y, cuando la cebolla esté transparente, la agregamos removemos para integrarla. Regamos el champagne y el agua, introducimos las carrilleras y unos granos de pimienta negra.

Cubrimos la cazuela con su tapa y dejamos cocer durante media hora a fuego dulce.

Espolvoreamos con mejorana, corregimos el punto de sal y mantenemos en el fogón otros 10 minutos antes de servir.

17

10 2019

Salteado de patatas y espinacas

Una guarnición habitual para los asados son las patatas que, colocadas en forma de cama bajo el pollo o la porcelleta, se cuecen en los mismos jugos
de la carne.
En caso de que nos sobren, una solución rápida es saltearlas con un poco de aceite en la sartén y si las acompañamos con otras verduras, como por ejemplo, unas espinacas, constituirán por si mismas un buen entrante o incluso un plato único.
Para dar un poco más de consistencia al plato, podemos aprovechar para añadir unas mollitas de ese mismo asado en caso de que también haya sobrado, o bien aprovechar esa puntita de jamón o de butifarrón que ronda por la nevera.
Preparar este plato no nos llevará más de quince minutos y el resultado es más que aparente.

Ingredientes
  • Las patatas sobrantes de un asado
  • Un manojo de espinacas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 aritos de guindilla
  • Sal

Así, pelamos los dientes de ajo y los fileteamos. Los disponemos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva virgen y los aritos de guindilla si nos gusta el picante. Lo sofreímos a fuego medio y, cuando comience a dorarse el ajo, agregamos las patatas -en caso que sean trozos muy grandes las habremos cortado en piezas más reducidas- y subimos el fuego, al tiempo que removemos con una cuchara de madera. A continuación, añadimos un manojo de espinacas (unos 200g si las utilizamos congeladas y
sin descongelar) previamente lavadas y a las que habremos quitado los troncos más gruesos.
Seguimos removiendo y, cuando comiencen a pocharse, será el momento de incorporar el butifarrón o el jamón cortado a daditos. Removemos bien y
salpimentamos al gusto.
En caso de optar por las mollitas de asado, las sofreiremos junto con las patatas, antes de añadir las espinacas, ya que el sabor es más ligero que el del jamón o el butifarrón, a los que bastará un paso más breve por el fuego para aromatizar las patatas y espinacas sin llegar a disfrazar su sabor.
Por otra parte, si hemos servido solo la carne del asado, no está de más aprovechar los huesos y los jugos para obtener un delicioso caldo que nos puede servir para hacer una sabrosa sopa o de base para hacer un arroz seco, ya que el paso por el horno le confiere un sabor muy apreciado.

10

10 2019

Timbal de pollo con salsa de tomate

Para el que tiene la olla siempre en marcha para hacer caldo se le puede hacer difícil dar a basto para comer las tan socorridas croquetas, eso sin contar con que, no nos engañemos, llevan un trabajo que es mejor hacer de mes en mes por lo engorroso que puede llegar a resultar, sobre todo si a uno le gustan las croquetas melosas.

Ideal para salir del paso es este timbal, que combina las mollas que habremos extraído de las carcasas utilizadas para el caldo, con un puré de patata bien condimentado y con una salsa de tomate casera para aportar jugosidad al plato.

Ingredientes para 4 personas
  • 100g de mollas de pollo
  • 1 lata de tomates enteros o 5 tomates de pera frescos
  • 3 dientes de ajo
  • 3 patatas medianas hervidas
  • 25g de mantequilla
  • Sal
  • pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

En primer lugar, procedemos a preparar la salsa de tomate para lo que sofreímos una lata de tomates enteros pelados en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Mientras va sofriendo, aprovechamos para trocearlos con la ayuda de una cuchara de madera. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 25 minutos. Pasamos por el pasapurés.

Tras una larga cocción el pollo ya no es tan sabroso, así que tras picar a cuchillo las mollas, lo avivaremos un poco pasándolo por la sartén. Así, pondremos una cucharada de aceite a calentar en la sartén junto con el ajo pelado y picado.

Cuando empiece a tomar un tono color caramelo, agregamos el pollo picado y lo salteamos hasta que empiece a dorarse y reservamos.

En un lebrillo, chafamos con ayuda de un tenedor -o pasamos por el pasapurés con el tamiz de agujero más grande- la patata hervida y pelada (para que resulte más sencillo mejor si aún está templada)

Condimentamos con la mantequilla, sal, pimienta negra y nuez moscada en polvo. Agregamos el pollo sofrito y mezclamos bien.

Colocamos en el plato y servimos con la salsa de tomate aparte para que cada comensal se sirva a voluntad.

03

10 2019

Coquitas de restos de trempó

Probablemente sean los últimos días en los que aún se puedan encontrar tomates decentes en el mercado ahora que hemos dicho adios al verano.

Para los que amamos este fruto son días de consumirlos como si no hubiera un mañana, de ahí que lleguemos a perder la medida a la hora de preparar platos como el trempó.

Si hemos alargado demasiado las cantidades y nos ha quedado un táper de un día para otro, coincidiremos que el exceso de macerado en su aliño lo hará no tan gustoso para comer tal cual, pero sí para deleitarse sobre una coca en formato aperitivo.

Ingredientes para 4 coquitas
  • 2 tazas de trempó (ya aliñado)
  • 1/4 de taza de agua
  • 1/4 de taza de aceite de oliva virgen extra
  • Harina
  • Sal
  • 4 aceitunas negras de calidad

Encendemos el horno para precalentar a 190º.

En un lebrillo introducimos el aceite de oliva virgen extra, el agua y una pizca de sal. Al tiempo que removemos circularmente con un tenedor de madera, vamos añadiendo poco a poco harina. Cuando la masa forme una pelota en torno al tenedor y no esté pegajosa al tacto, la masa estará lista.

Dividimos la masa en 4 partes. Engrasamos la lata de horneado – o las 4 individuales si tenemos- y procedemos a extender dejando unos centímetros de separación entre una y otra cada bola de masa. Lo haremos con las yemas de los dedos, presionando hasta conseguir una base finita, pero lo suficiente gruesa como para aguantar el peso del trempó.

Introducimos en el horno durante unos 10 minutos para evitar que la base se humedezca en exceso y nos quede una coca extra crujiente.

Cubrimos con el trempó bien escurrido (no va de más estrujarlo un poquito con las manos), coronamos con la aceituna negra cada una de las coquitas y devolvemos al horno durante unos 20-30 minutos más o hasta que los bordes empiecen a tostarse.

26

09 2019

Fideus cremats

No vamos a proponer reutilizar un plato quemado, tampoco uno para los amantes del delicioso ‘socarraet’ en paellas y arroces, pero sí una deliciosa elaboración del recetario de los pescadores catalanes a partir de un caldo de las zonas más espinosas del congrio y su cabeza.

Se trata de un plato muy sabroso e ideal para preparar con antelación, incluso de un día para otro.

Para hacer el caldo únicamente debemos introducir en una olla los cortes del congrio junto con dos zanahorias lavadas y troceadas, el doble de su volumen en agua y sal. Cocemos a fuego vivo con la cazuela tapada durante unos 20 minutos, media hora máximo.

Pasado ese tiempo, pasamos por el colador chino presionando el pescado para que libere completamente los jugos. Si fuera necesario, colar esta vez con un colador de malla fina para eliminar posibles espinas.

Ingredientes para 4 personas
  • Caldo de congrio
  • 5 tacitas de fideos para fideuà
  • 5 hebras de azafrán
  • 1/4 de taza de hojas de perejil
  • 2 tazas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 ñora
  • 1 diente de ajo
  • Sal

Ponemos el aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego vivo y cuando esté bien caliente, freímos los fideos.

Cuando estén tostaditos y muestren algo así como ampollitas blancas, será el momento de extraerlos con ayuda de una espumadera.

Los dejamos escurrir sobre un colador colocado sobre un plato hondo para recoger el aceite.

Calentamos el caldo añadiendo una ñora -previamente retirados el rabito y las semillas- en una olla tapada a fuego medio, y preparamos la greixonera (cazuela de barro baja) en la que haremos los fideos.

Cuando rompa a hervir, vertemos en la greixonera sobre fuego medio 10 tacitas de caldo (dos por cada una de fideos)

Aprovechamos para extraer la ñora y, con ayuda de un cuchillo, separamos la pulpa de la piel y reservamos el resto del caldo en la olla con el fuego al mínimo por si lo precisamos más tarde.

Introducimos los fideos en el caldo de la cazuela de barro, el cual ya habrá vuelto a romper a hervir.

Entre tanto, preparamos una picada introduciendo en un mortero la pulpa de la ñora, las hebras de azafrán, el diente de ajo pelado y troceado, el perejil y una pizquita de sal. Majamos hasta conseguir una pasta.

Vertemos un poco de caldo en el mortero, removemos y vertemos la picada en la greixonera cuando el caldo apenas cubra los fideos, sacudimos un poco la cazuela de barro para que se reparta bien y suavizamos el fuego.

Pasados entre 20 y 30 minutos o cuando la pasta se haya bebido el caldo por completo y esté en su punto, apagamos el fuego y dejamos reposar tapado.

Servir acompañado por tiras de pimiento verde fresco, rabanitos y si se desea por alioli.      

19

09 2019

Empanadillas de pera con nueces

Si nos encontramos con unas peras demasiado maduras como para disfrutarlas tal cual, podemos considerar hacer con ellas algún dulce, ya sea para postre como golosina de media tarde.

En este caso, se nos habían pasado irremediablemente dos piezas, por lo que decidimos convertirlas en relleno de unas empanadillas, aprovechando que en la nevera teníamos unas láminas.

Ingredientes
  • 2 peras
  • 6-8 láminas de empanadilla
  • 1/4 de taza de nueces peladas
  • 10g de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • canela en polvo

Para elaborarlas, en primer lugar, pelamos las peras retirando el corazón y -si fuera necesario- las zonas echadas a perder-. Las cortamos a cubitos.

En una sartén a fuego medio, derretimos la mantequilla. Cuando empiece a burbujear, agregamos la pera y removemos bien para que se impregne bien y espolvoreamos con el azúcar moreno.

Continuamos removiendo para ayudar a que se diluya el azúcar y espolvoreamos con una pizca de canela en polvo.

Cuando la pera empiece a tomar un color caramelo, retiramos del fogón y vertemos sobre un colador fino que habremos colocado sobre un cuenco con el objetivo de salvar el almíbar. Dejamos templar.

Cuando la fruta esté a temperatura ambiente, precalentamos el horno a unos 130˚ mientras hacemos las empanadillas.

Las láminas para empanadillas comerciales suelen venir con unos separadores de papel parafinado, los cuales aprovecharemos tanto para el preparado de la empanadilla como para su horneado.

Así, separamos la primera oblea sin retirar el papel que la acompaña y la emplazamos sobre la encimera.

Disponemos una cucharadita de postre generosa del relleno de pera en el centro y coronamos con algunos trozos de nuez.

Levantamos uno de los extremos de la lámina de pasta con ayuda del papel, con cuidado para que el relleno no se desplace fuera por los extremos, hasta unir con el extremo opuesto. Presionamos con la yema de los dedos hasta que quede bien sellada la empanadilla.

La colocamos sin quitar el papel en la placa de horno.

Repetimos la operación hasta agotar la pera.

Introducimos en el horno durante unos 15 minutos y, pasado ese tiempo, pintamos las empanadillas con ayuda de un pincel con el almíbar que habíamos reservado.

Volvemos a introducir en el horno durante otros 10 minutos o hasta que estén bien doradas. Retiramos cuidadosamente el papel de la base antes de que enfríen del todo.

Se pueden servir aún calientes solas o acompañadas por un helado de vainilla o bien ya a temperatura ambiente.

12

09 2019

Crackers de arroz con especias

El arroz blanco es la típica guarnición de batalla que nos puede sacar de cualquier apuro, pues es un ingrediente que suele estar en todas las despensas.
También es cierto que si uno calcula mal la cantidad y hace de más,
corre el peligro de quedar perdido en un táper en la nevera in eternum.
Si preparamos estos crackers y los guardamos en un recipiente hermético en la nevera, los podremos consumir hasta una semana después a modo de mata hambre, solos o para bañar en hummus o guacamole.
Para elaborarlos, solamente tenemos que condimentar el arroz con las especias o hierbas aromáticas que más nos gusten o tengamos a mano, tales como curry, orégano, hierbas provenzales, guindilla… o por qué no, queso parmesano o un menorquín muy curado.

Ingredientes
  • 1 taza de arroz hervido
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo negro
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de pimienta cayena
  • 1/2 cucharadita de sal

Mezclamos bien todos los ingredientes en un lebrillo.

Extendemos la mezcla formando una capa de un centímetro aproximadamente sobre una placa de horno que habremos protegido con papel apto para hornear o una esterilla de silicona.

A continuación, horneamos a baja temperatura colocando la bandeja en la
zona alta del horno, unos 90º durante 40 minutos o hasta que los granos se
hayan deshidratado, sin importar que se tuesten un poco de más los extremos.

Apagamos el horno y dejamos enfriar en su interior nuestra placa de arroz especiado.
Ya completamente fría, la troceamos con los dedos teniendo en cuenta que después las freiremos y doblarán su tamaño.
Calentamos aceite de oliva en una sartén a fuego vivo y freímos los crackers, mejor de dos en dos como máximo, pues se doran en cuestión de
segundos.

Los sacamos con ayuda de una espumadera y los dejamos enfriar sobre un colador (o papel de cocina) para eliminar el exceso de aceite antes de servirlos.

05

09 2019